Después de las vacaciones, el primer lunes de clases puede ser una batalla. La clave está en ajustar la rutina antes, no la noche anterior.
El sueño, dos semanas antes
Adelanta la hora de dormir quince minutos cada dos o tres días hasta llegar a la hora de escuela. Los niños de preescolar necesitan entre diez y trece horas de sueño; los de primaria, entre nueve y doce.
- Cena ligera y temprano.
- Pantallas apagadas una hora antes de dormir.
- Un ritual fijo: baño, pijama, cuento, luz apagada.
La mañana sin prisas
- Ropa y mochila listas desde la noche anterior.
- Despertar con tiempo para desayunar sentados.
- Una lista con dibujos de los pasos, para los más pequeños.
- Salir de casa cinco minutos antes de lo necesario.

Ideas de lonche
- Fruta picada y un puñado de nueces o semillas (si la escuela lo permite).
- Sándwich de pan integral con queso o pollo.
- Verduras en tiras con un dip de yogur.
- Agua natural en botella con su nombre.
Evita jugos y galletas azucaradas: el pico de azúcar se nota en la atención a media mañana.
La conversación de regreso
«¿Cómo te fue?» casi siempre recibe un «bien». Prueba con preguntas concretas: «¿con quién jugaste en el recreo?», «¿qué fue lo más chistoso de hoy?».


